<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[Teresa Asprilla]]></title><description><![CDATA[Hablemos un poquito sobre lo que nos importa.]]></description><link>https://teresaasprilla.com/</link><image><url>https://teresaasprilla.com/favicon.png</url><title>Teresa Asprilla</title><link>https://teresaasprilla.com/</link></image><generator>Ghost 3.26</generator><lastBuildDate>Tue, 07 Apr 2026 19:11:38 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://teresaasprilla.com/rss/" rel="self" type="application/rss+xml"/><ttl>60</ttl><item><title><![CDATA[Tengo 30 y soy un fracaso]]></title><description><![CDATA[Algunas reflexiones sobre mis primeras tres décadas en esta tierra...]]></description><link>https://teresaasprilla.com/tengo30ysoyunfracaso/</link><guid isPermaLink="false">612423842f1cb1364be7730f</guid><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Mon, 08 Apr 2024 17:42:57 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2024/04/30th-birthday-.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2024/04/30th-birthday-.jpg" alt="Tengo 30 y soy un fracaso"><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>: Son las palabras que hacen eco en mi mente desde hace un par de días que caí en cuenta que el de hoy, es mi cumpleaños número 30.</p><p>He tratado de no prestarles atención, tal como cuando hay un mosquito molestoso zumbándote en el oído en una calurosa noche de verano; porque, tal como ésta, la vida tiene urgencias cotidianas más apremiantes que ponen mis crisis existenciales a correr en segundo plano.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque en mi cuenta bancaria no existe un número obscenamente inflado seguido de una retahíla de ceros.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque no vivo en un lujoso condominio con ventanales de cristales altos y una enorme piscina en el patio.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque no tengo el pasaporte (que está olvidado en un cajón a punto de vencer) lleno de sellos que atestigüen viajes lejanos a lugares exóticos llenos de sabores y experiencias inexplorados…</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque no soy una empresaria exitosa con un gran negocio construido a punta de incontables noches sin dormir y de sacrificios interminables, o quizá porque no soy una mujer de carrera profesional en el mundo corporativo que viste elegantes trajes de sastre a juego con zapatos de tacón.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque en mis pensamientos y solo ahí; quedó la casita de los sueños que tanto le prometí a mamá que compraríamos en un conjunto cerrado con cocina amplia y un pequeño jardín y que no alcancé a dilucidar porque su vida se agotó antes de que pudiera siquiera conseguir un trabajo estable donde no me explotaran por unos cuantos pesos.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez, porque decidí, libre, consciente y políticamente; seguir el camino de la tranquilidad sosegada en el seno de un hogar que he ido construyendo con mi señor novio, quien me sostiene en este trasegar hace casi 10 años.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque he decidido intercambiar el performance de una vida ‘exitosa’ llena de postales envidiables en mi Instagram, por la plenitud infinita que me brinda el despertar al lado de mi hijita y verme reflejada en su pequeña mirada que me persigue a todos partes.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque he decidido intercambiar los sellos de los viajes en el pasaporte por la risita cómplice de mi señor novio cuando nuestros gatos hacen alguna pilatuna en frente de nosotros.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque he decidido intercambiar la mansión inmensa que sería el símbolo de mi status, por una casita más pequeña y acogedora, donde no nos falte luz ni espacio, pero donde tampoco nos sobre nada más allá de lo necesario.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque he decidido intercambiar el resonar de mis tacones entrando a una oficina a trabajar, por largas tardes de silencio que me permiten rumiar mis reflexiones sobre el mundo y la persona que soy en él.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso”</em>, tal vez porque he decidido intercambiar la frustración que me produjo la muerte de mamá y nuestros planes inconclusos, por el sonido de su risa alborotada y sus canturreos tomándose el café de la mañana, ambas cosas engrandecidas ahora por la belleza etérea de sus recuerdos…</p><p>Hoy, en mi cumpleaños número 30, he decidido intercambiar lo que se supone que debería haber logrado a mi edad, por lo que hay; permitiéndome ser compasiva conmigo misma y dejando que la frustración me traspase, habitándola, existiendo con ella y, luego, dejándola ir para poder apreciar la belleza de las pequeñas cosas que me rodean y que he ido consiguiéndome a pulso.</p><p>Desde que tengo memoria, siempre me ha gustado cumplir años. Es como un recordatorio de que la vida que me ha sido dada es un privilegio que me he gozado con mi risa desparpajada y ruidosa a pesar de las circunstancias.</p><p>Hoy, sin embargo, me he despertado con la sensación de que no he hecho nada con mis 30 años y el sentimiento ciertamente es desolador. Pero, también me he puesto a pensar sobre porqué siento que no he hecho nada con el pedacito de luz que le da aliento a mi alma, y creo que las respuestas están al principio de esta misiva.</p><p><em>“Tengo 30 y soy un fracaso” </em>porque desde siempre he escuchado que tocaba hacer sacrificios y trabajar duro para dignificar la vida. Pero, ahora soy consciente de que mi vida es digna porque he podido sonreír a pesar de que me ha tocado pararme duro frente a un sistema que me la ha puesto difícil, incluso, desde antes de nacer.</p><p>Y al final me he dado cuenta que ese es mi logro y mi poder: mi felicidad en las cosas sencillas de la vida y la plenitud que siento al poder dedicarme a hacer las cosas que me da la gana hacer. Porque tengo personas a mi alrededor que se han dedicado a sostener mi existencia y me han ayudado a reparar mi espíritu. Sin mi comunidad, sin mi familia, no soy nada, no podría existir.</p><p>Entonces, sí: <em>Tengo 30 y soy un fracaso…</em></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Adiós, 2023]]></title><description><![CDATA[Algunas introspecciones sobre el 2023 que está a punto de acabar]]></description><link>https://teresaasprilla.com/adios-2023/</link><guid isPermaLink="false">659083d8c3836f0e035c5f42</guid><category><![CDATA[Introspecciones]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Sat, 30 Dec 2023 21:02:48 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2023/12/pilares-de-la-creacion.png" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2023/12/pilares-de-la-creacion.png" alt="Adiós, 2023"><p>Estoy sentada en frente a la ventana del cuarto de mi esposo en la casa de sus padres en el pueblo, y mientras reparto mi vista entre la tenue brisa que se cuela entre las ramas de los árboles en el patio donde corretean las gallinas de mi suegra y los gatos que trajimos de casa; y la carita durmiente de mi niña de apenas tres meses de nacida; no puedo dejar de pensar que la vida es uno de esos milagros que realmente, damos por sentado.</p><p>Este año, el cual pasé por fuera de los planes que había proyectado para el mismo, me ha enseñado que la vida siempre se recompone. Que no hay nada más grande que la capacidad de crear que se esconde en lo más recóndito de nuestros cuerpos. Que la sosegada tranquilidad y la paz que disfruto por estos días reside en verme reflejada en la mirada de mi hijita cada mañana al despertar a su lado.</p><p>Que mi lugar favorito en todo el mundo, en el que encuentro consuelo y contención, son los abrazos del hombre con el que decidí ir de la mano en este trasegar, quien me ama y a quien amo con todo el corazón, acto éste revolucionario en estas épocas de extrañas turbulencias emocionales, donde querer se ha vuelto sinónimo de <em>desear, </em>un asunto transaccional que la gente mide por la capacidad del otro de dar y dar y nada más.</p><p>El final del año siempre me atraviesa con una extraña mezcla de sentimientos porque me doy cuenta que el destino es, en sí mismo, un viaje en el que transitamos por oscuros abismos insondables y también por altas montañas donde se encumbra el sol con todos sus colores.</p><p>El paso del tiempo es uno solo realmente, sin final, siempre hacia adelante; pero el tema de dividirle en pequeños fragmentos que podamos contabilizar nos sirve como una especie de artilugio que nos protege de la vastedad del universo que avanza sin detenerse a contemplarnos con compasión.</p><p>Al mirar atrás, en los últimos dos años de mi vida, creo que el tema de clasificar el tiempo por días, semanas, meses y años; lo que hace es ayudarnos a revisar la experiencia de nuestras vidas por los hitos que vamos atravesando a cada traslación de la tierra alrededor del sol. No obstante, la vida misma va mucho más allá de esos hitos irrepetibles que se quedan grabados a fuego en nuestra memoria. La vida es eso que transcurre en medio de la repetición de la rutina diaria, de la cotidianidad que habitamos en cada una de las vainas que hacemos desde que nos despertamos hasta que recostamos la cabeza en la almohada para descansar al final de la jornada. La vida es eso: conjunción de esta aparente dicotomía que parece irreconciliable.</p><p>Y, desde aquella tarde en que me partí en dos para que otro ser viniera a este mundo, no dejo de contemplar cómo cada una de las cosas que he hecho me han traído a este momento de <em>mi</em> vida, en el que mis rayes y el ruido de mi mente se convierten en melodías que le tatareo a mi niña a la hora del baño o cuando quiero que haga la siesta.</p><p>En ella veo el futuro con una sonrisa brillante, con la convicción de que al ir sanando mis heridas estaré creando en ella a una persona compasiva pero con criterio, que sepa quien es y que lugar ocupa en el mundo. Que sepa que la vida vale la pena por la vida misma. Que entienda que no está en el deber de <em>ser alguien </em>a costa de su integridad en el marco de un sistema que nos deshumaniza a partir de nuestra capacidad de producir y producir. En fin de cuentas, lo que necesito es que ella entienda que <strong><em>ya es</em></strong>, así, sin más; simplemente porque nació. Porque su vida es la resistencia que he creado desde el amor.</p><p>Cuando veo la belleza en los pequeños, oscuros ojos de mi niña, que pareciera que me atravesaran el alma, siento que la vida me ha devuelto un montón de lo que me ha quitado. Cuando veo la belleza en los pequeños, oscuros ojos de mi niña, recuerdo los abrazos de mi madre y sus susurros de pechiche que me aliviaban el alma cuando más lo necesitaba. Y comprendo al instante que el amor nunca termina para quienes nos damos la oportunidad de tener paciencia. El amor nunca termina para quienes nos prestamos a acompañarnos en este camino mientras nos vamos curando las heridas mutuamente, a pesar de que cada vez son más quienes creen que amar es cumplir una especie de checklist en la que no todos cumplimos con todo y que por esa razón nos vamos a quedar solos.</p><p>Cuando veo la belleza en los pequeños, oscuros ojos de mi niña, veo la grandeza del universo en todo su esplendor; el testimonio de que la vida es más grande que ella o que yo, y que disfrutar este pedazo de existencia es el fin de la existencia misma, en el placer y el goce que nos es negado porque debemos sobrevivir para pagar cuentas al final del mes.</p><p>Yo creo que este año me he podido sentar a reflexionar sobre todas estas cosas porque en mi cuerpo, resultado de miles de millones de años de compactación de polvo de estrellas; se gestó otro cuerpo que, sin serlo, también es mío aunque no me pertenece. Y en ello he entendido una nueva clase de amor que jamás estaré en la capacidad de explicar. Y he dejado que ese amor me abrase y me arrebate porque es la recomposición del amar más grande que ya había sentido por alguien en la vida y que en algún momento perdí a causa de la muerte. La vida y la muerte. La muerte y la vida. Y el vacío en medio. No hay más…</p><p>___</p><p>Y así pasó otro año más, en el que me he dedicado a sentirme feliz por estar viva, por ser vida y por albergar vida…</p><p>Me despido de este 2023 con la satisfacción de haberme contemplado en mi maravillosa vitalidad.</p><p>Sin más que decir, me despido por ahora con estos pensamientos.</p><p>Mucho amor y resistencia en su 2024.</p><p>Teresa.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Sobre el cuidado]]></title><description><![CDATA[Creo que es importante que se reconozca que es posible dedicarnos a cuidar de nosotras mismas y de nuestros seres queridxs como una decisión consciente y que puede llevarse a cabo desde el disfrute.]]></description><link>https://teresaasprilla.com/sobre-el-cuidado/</link><guid isPermaLink="false">63cb2e9212aebe4f22f271f6</guid><category><![CDATA[Black women]]></category><category><![CDATA[Introspecciones]]></category><category><![CDATA[Social]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Sat, 21 Jan 2023 00:33:59 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2023/01/Cuidado-1.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2023/01/Cuidado-1.jpg" alt="Sobre el cuidado"><p>Llevo algunas semanas pensando en el poder de la libertad y de escoger nuestras propias vidas en plena consciencia sobre nuestras decisiones. Y he llegado a la conclusión de que ambas cosas pueden ser mutuamente excluyentes en el marco del sistema.</p><p>Tener la oportunidad de ser libres y decidir qué hacer con base en esta libertad es, cuando menos, un privilegio (y ya la palabra me causa cierta tirria porque las implicaciones que tienen se han ido desdibujando con su uso masivo y, algunas veces, desproporcionado).</p><p>A mí, desde que recuerde, no me gusta trabajar y mucho menos, pasar trabajo mientras trabajo. Al menos, no en la forma en la que tal cuestión está concebida. La única vez en que me gustó algún empleo, el pago era tan poquito que no valía el alto grado de inversión emocional, física y de tiempo que le ponía. Así que renuncié. </p><p>Renunciar no está mal y siento que es necesario entender que es un asunto que debe hacerse siempre y cuando las condiciones nos lo permitan. Creo que hemos romantizado la perseverancia de manera siniestra.</p><p>Desde entonces, mis trabajos (formalmente hablando), son cada vez más cortos porque termino desesperada y angustiada; tan terriblemente cansada como para terminar dormida de pie en el transporte público después de llorar silenciosamente en el camino de regreso a casa.</p><p>Los días se  vuelven eternos y sin otra motivación mayor al ansiado día de paga, cuya recompensa es fugaz y se va en pagar deudas y tener los pasajes nos permitan seguir llegando a tiempo a laborar.</p><p>En mis largos recorridos de buses atestados de gente desconocida con rostros en los cuales veía impresos el desgaste del cansancio crónico que resulta siendo la adultez; me encontraba a mí misma cavilando en las palabras de Marx y le daba la razón cuando el hombre decía que para el proletario, lo único en su posesión era su fuerza de trabajo.</p><p>Pero, yo iría más allá. Yo no diría que es la fuerza de trabajo solamente, sino la <strong>propia energía vital</strong> que se intercambia por dinero, cuyo valor real se intercambia a su vez, por los bienes y servicios que consumimos para poder <em>sobrevivir. </em>Y así, el ciclo se repite en un sin sentido atroz por el resto de nuestras vidas.</p><p>_____</p><p>Hace unos meses, he tenido la oportunidad de sentarme a descansar. Desde que abrí los ojos a este mundo he estado en un corre corre que acaba de terminar hasta hace muy poco, cuando nos cambiamos de casa y de ciudad. Tengo el cansancio acumulado de mi corto, pero ajetreado trasegar, depositado en cada una de las células de mi cuerpo y, hay días en los que me cuesta despertarme y mantenerme activa.</p><p>Llevo meses enteros sin salir de casa a trabajar y, a consecuencia de esto, no me gano un solo peso. No obstante, nunca he sido más productiva ni me he sentido más tranquila o feliz en toda mi existencia.</p><p>Por estos días me dedico a las labores del cuidado de mi hogar mientras estudio una maestría y trato de sacar adelante algunos de mis emprendimientos, que, dicho sea de paso, me ha tocado pausar. La vida no me da para tanto, y entender esto ha sido algo un poco doloroso, pero sigo trabajando en el sentimiento de merecer las cosas buenas que me están pasando.</p><p>Sobre el cuidado puedo decir que es una de esas formas de construcción colectiva del amor. Yo creo que nos han vendido la idea ultra-individualista de que es necesario <em>ser dueñxs de nuestro destino </em>comprando vainas y más vainas, viajando por el mundo y siendo <em>good-looking </em>frente a lxs demás, cuando, realmente, yo encuentro que el éxito es sobre vainas más sencillas.</p><p>El esposo me recuerda todo el tiempo que él me debe mucho por todo lo que hago al cuidarle mientras él puede dedicarse a ser productivo en los términos que el capitalismo sugiere. Y sobre ello, hemos llegado a acuerdos que nos permiten avanzar en la medida de las posibilidades, mientras nos construimos el unx al otrx, juntxs.</p><p>Yo soy una mujer negra y el cuidado es algo que nos ha sido negado de manera histórica. El cuidado propio y dispensar cuidado(s) a quienes amamos. Y, creo que es importante que se reconozca que es posible dedicarnos a cuidar de nosotras mismas y de nuestros seres queridxs como una decisión consciente y que puede llevarse a cabo desde el disfrute.</p><p>A mí no me interesa ser una <em>girlboss </em>“empoderada” y dueña de su destino si no tengo el tiempo de disfrutar el cuidado y el amor que doy y el que me dispensan quienes me aman, porque entonces debo cumplir en mil trabajos para poder apañármelas hasta fin de mes, creo que esa es una idea errónea sobre el empoderamiento.</p><p>Por estos días, también me encargo del sentimiento de merecer el acuerpamiento que me ha sido dado, dándome el lujo de ser vulnerable y sentarme a descansar, permitiéndome despojarme de la fortaleza que me ha sido exigida desde siempre para entrar en el placer de habitar el apapacho de quienes se encargan de solventar algunos de los ámbitos de mi existencia en estos momentos.</p><p>De mi historia con mi madre entendí que está bien cuidar de quienes amas. Ella siempre estuvo cuidando a alguien más e intercambiaba ese cuidado por dinero. Y en ese intercambio, nunca hubo tiempo para encontrarnos ella y yo y disfrutarnos plenamente la una a la otra.</p><p>No es una crítica y jamás será un reproche, porque entiendo que ella hacía lo que podía y eso, en definitiva, era lo mejor que podía hacerse dadas sus circunstancias estando ella sola. Pero, si algo tengo claro es que no quiero repetir lo que a ella le pasó, no quiero dedicarme <em>únicamente </em>a trabajar como mula por el espejismo del dinero, porque no es lo que me va a dar validez.</p><p>Por ahora, ocuparme a las labores del cuidado mientras me dedico a estudiar por el mero placer de aprender, es mi idea de la girlboss empoderada que puedo llegar a ser y me disfruto el hecho de ir sorteando los afanes de cada día en la forma en que se van presentando. Hay muchas cosas que he ido logrando y que, aun cuando puedan parecer básicas, son vainas que antes no tenía seguras y que agradezco inmensamente hoy en día contar con ellas.</p><p>Creo que es necesario desmontar la idea de que es necesario el triple del esfuerzo para lograr ser sobresaliente en algo. Encuentro que la propia existencia es válida toda vez que nos da un lugar que merecemos habitar en el mundo en el goce que estar vivxs supone. Así sin más: sin tanto pericueto y sin tanta pose. Sin tanto filtro ni <em>storytimes </em>de absolutamente nada. Con el valor que debe dársele a las cosas que vamos logrando en la medida de nuestras circunstancias.</p><p>Ya luego hablaremos de cómo hacer que estas circunstancias sean menos difíciles y dolorosas para algunas personas a las que la violencia del sistema excluye de manera problemática.</p><p>Les quiere,</p><p>			Teresa</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Adiós, 2022]]></title><description><![CDATA[Algunas introspecciones sobre el 2022 que está a punto de acabar]]></description><link>https://teresaasprilla.com/adios-2022/</link><guid isPermaLink="false">63adf57211e4042185933cff</guid><category><![CDATA[Introspecciones]]></category><category><![CDATA[Social]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Thu, 29 Dec 2022 20:32:44 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2022/12/Lluvia.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2022/12/Lluvia.jpg" alt="Adiós, 2022"><p>Mientras las últimas horas de lo que llamamos año trascurren en lenta melancolía, no dejo de preguntarme si el sentido que le hemos dado al paso del tiempo es un mero espejismo que medimos en comparación con nuestras fugaces existencias y el esfuerzo que ponemos en ellas.</p><p>Mi madre solía decir que no hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla. Pero, yo me atrevería a llevar este pensamiento más allá: no hay vida que no se agote ni existencia que no sucumba, y, mientras estamos aquí, todo es posible.</p><p>Pero, no se confundan. No me refiero a esas mierdas baratas repletas de palabrería vacía de la positividad tóxica que se nos vende como caminos tortuosos de emprendimiento, mientras glamurizamos la precariedad de nuestras sufridas existencias vaciadas de todo placer consciente por parte del sistema. No. En ningún momento se trata de eso.</p><p>A lo que me refiero con que <em>todo es posible </em>es a la contemplación real de nuestras vidas a través de la revolución de aquellas pequeñas, muy grandes cosas, las cuales nos hemos dedicado a dar por sentado. Y esta es una conclusión a la que he llegado después de este agitado aunque corto trasegar por la vida, en la que solo hasta hace un par de meses, tuve como la real oportunidad de sentarme a descansar.</p><p>Yo creo que hay cosas que se nos paran enfrente como el reflejo de nuestra imagen en el espejo: parecen verdades ciertas y no resultan ser otra cosa que la interpretación que tenemos del mundo y de lxs otrxs; cuestión claramente sesgada por nuestros propios sistemas de creencias, niveles de privilegio y otro número de cosas que mejor no traigo a cuento.</p><p>El asunto es que, no nos permitimos conectar con las personas que somos en nuestras propias circunstancias en cada uno de los momentos de nuestras vidas. Porque es que estamos distraídxs detrás de aquel espejismo de la prosperidad ilimitada, de la ilusión y la esperanza de ser el próximo Mark Zuckerberg o Steve Jobs.</p><p>Vivimos sumergidos en el anhelo de hacer un vídeo que se vuelva viral y que a través de esa viralidad lluevan los contratos millonarios que nos van a “cambiar la vida” a costa de un frenesí consumista en el compraremos la felicidad contenida en carros último modelo y mansiones que no alcanzaremos a disfrutar en su totalidad.</p><p>Soñamos con que nuestros emprendimientos, en los que nos dedicamos a resolver <strong><em>absolutamente todo</em></strong>,<strong><em> </em></strong>se conviertan en imperios empresariales que nos permitan acceder a la tan sobrevalorada “libertad financiera” que no es otra cosa que depositar cantidades absurdas de dinero en bancos que se dedican a especular con la economía de países enteros.</p><p>Y yo siento que no está mal reconocernos como los dueñxs de nuestras vidas en la tranquilidad de, repito, las pequeñas cosas. Porque, si soy honesta, el esfuerzo desmedido, el sacrificio eterno y el trabajo increíblemente duro <strong><em>no son garantía </em></strong>de éxito económico ni de riqueza desmedida, y mucho menos de felicidad si solo se le atribuye a estos términos.</p><p>Hay vainas que por más que una quiera lograr <em>no puede</em>, y pienso que reconocer esos limites es en extremo sano y hasta reparador. Nos pone a salvo de la frustración, no porque debamos evitarla a toda costa, sino porque nos da las herramientas para entender que hay cosas por fuera de nuestro control que no podemos cambiar.</p><p>No se trata de nuestra propia actitud como te dirán los gurús del emprendedurismo que se llenan los bolsillos vendiéndote cursos y libros de autoayuda que solo sirven como un placebo lleno de humo que en nada ayudan a mejorar tu realidad concreta. Es un asunto más grande que nosotrxs, en el que nuestros comportamientos individuales muy poco impacto tienen en nuestras condiciones de vida, las cuales, dicho sea de paso; están influenciadas por la estructuralidad del sistema en sus múltiples violencias y opresiones.</p><p>Nuestra actitud por sí sola no sirve para nada, no es como que nos vamos a llevar el pan a la boca con pensar simplemente de manera positiva. Siento que es necesario reconocer que la vida es un incesante esforzarse por lo mínimo y que, de muchas maneras eso es lo que nos sostiene mientras el tiempo se va encargando de lo suyo.</p><p>Y, quiero que sepan que no encuentro otro sentido para la vida más que este. No tengo la intención de que se malentienda. Considero que, en esa medida, todos nuestros deseos son válidos siempre que tengamos claro quienes somos y el lugar que ocupamos en el mundo.</p><p>Así las cosas, considero que hay cuestiones por las que vale la pena luchar. Siento que es absolutamente necesario que nos preocupemos por lograr una vida tranquila en nuestros propios términos.</p><p>Siento que es necesario habitarnos conscientemente desde el amor, el conocimiento y el respeto de las personas que somos, lo que incluye también nuestros matices, nuestros aciertos, desperfectos, perspectivas e ilusiones.</p><p>Siento que es necesario, en absoluto, permitirnos desalojar de nuestros espíritus todo sentimiento de culpa por nuestro merecido descanso. Siento que es necesario sentirnos merecedores del cariño que nos profesan lxs demás, muy aún cuando no seamos capaces de amarnos a nosotrxs mismxs por las razones que sean.</p><p>Siento que es necesario ser personas humanas en la completa complejidad de lo que esto significa.</p><p>Este año me he dado la pela por perseguir todas estas cosas. Me he derrumbado. He sufrido y he llorado. He entendido que el dolor se siente en cada fibra de tu ser y que está bien que no tenga sentido, que está bien que solo te dañe.</p><p>He entendido que algunas cosas, situaciones o personas simplemente te suceden para joderte sin tener necesariamente que enseñarte algo a cambio. Hay cosas que solo suceden porque sí.</p><p>Y eso me ha ayudado a soltar tristezas y a remendar el alma. Me ha ayudado a habitarme con respeto en esos días en que soy indeseable para mí misma. Me ha ayudado a valorar más la tranquilidad y la felicidad contenidas en los instantes, fragmentos de eternidad que al final, solo quedan en mi frágil y susceptible memoria.</p><p>El 2021 fue un año muy difícil, de retos desconocidos y de profundas heridas que me removieron de mis lugares seguros. Empecé 2022 con el desconsolado ruego por un año más amable y así sucedió. Y he logrado mantenerme más coherente con mis propias experiencias, más consciente de todas las personas que en mí habita,  y he decidido que el éxito de esta porción de tiempo que acabará dentro de unas cuantas horas, tiene más que ver con abrazar todas mis zonas oscuras y acuerparme de ellas; dejándome querer y cuidar por quienes han estado en la disposición y en la actitud de hacerlo desde el amor y la contemplación; que con haber logrado cumplir <em>mis propósitos </em>del año. Y creo que, de muchas maneras, esto me hace una persona un poquito más feliz…</p><p>Mientras las últimas horas de lo que llamamos año trascurren en lenta melancolía, me doy una palmadita en el hombro y me sonrío a mí misma. Abrazo a la niñita insegura que alguna vez fui. Sostengo del brazo a la mujer pragmática que intentaba ser fuerte mientras se derrumbaba por dentro en los momentos más terribles de la vida. Y tomo en mis manos la delicada masita de sentimientos y vulnerabilidades honestas y crudas que soy por estos momentos con el pleno compromiso de cuidarla y dejarla cuidar en caso de ser necesario.</p><p>Mientras las últimas horas de lo que llamamos año trascurren en lenta melancolía; me permito escribir estas líneas con el ojo agüarepao, mientras albergo la ilusión de que, con el paso del tiempo; pueda llegar a sentirme completa en la incompletitud del rompecabezas inacabado que termina siendo la vida misma.</p><p>Sin más que pueda añadir sobre todo esto; seguiré rumiando mis pensamientos.</p><p>Adiós y gracias 2022, porque fuimos <em>a través</em> de ti.</p><p>Serenidad y amplitud con ustedes.</p><p>Teresa.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Sobre la muerte]]></title><description><![CDATA[A veces, cuando me pongo a mirar lejos y dejo que el ritmo de mis pensamientos sea libre, me descubro pensando sobre la muerte. Más bien, sobre lo que la muerte implica en sí misma. Y me invade una melancolía miedosa. ]]></description><link>https://teresaasprilla.com/sobre-la-muerte/</link><guid isPermaLink="false">63658ff511e4042185933ce0</guid><category><![CDATA[Introspecciones]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Social]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Racism]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Fri, 04 Nov 2022 22:24:30 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2022/11/Sobre-la-muerte.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2022/11/Sobre-la-muerte.jpg" alt="Sobre la muerte"><p>A veces, cuando me pongo a mirar lejos (como coloquialmente decimos en la costa Caribe colombiana, de donde soy), y dejo que el ritmo de mis pensamientos sea libre, me descubro pensando sobre la muerte, <em>sobre mi propia muerte</em>.</p><p>Más bien, sobre lo que la muerte implica en sí misma. Y me invade una melancolía miedosa. No tanto el hecho de sufrirla, porque la muerte, en términos biológicos solo sucede una vez. Lo que me duele es el estado de <em>inexistencia </em>posterior a ella<em>…</em></p><p>Luego de que las cenizas de lo que alguna vez fuera mi narciso cuerpo regresen al polvo cósmico del que salió, y mi espíritu se desvanezca de los recuerdos de las personas que en vida me conocieron porque éstas también, eventual e inevitablemente morirán; lo que quedará será ese vacío infinito de <em>no existir </em>en el que estábamos antes de nacer.</p><p>Inconciencia pura de la no existencia, del no ser; destino certero de todxs nosotrxs, ineludible fin con el que somos marcados desde que nuestros pulmones se llenan de aire la primera vez que salimos del vientre materno y, con toda nuestra fuerza primigenia; lanzamos un grito de humanidad que nos confirma la vida en ese momento y que encuentra un asidero cálido y seguro en el primer abrazo de la mujer que nos parió tras sufrimientos y dolores.</p><p>Cuando pienso en la inexistencia que reposa en la muerte, infinitamente más larga que este pedacito de luz que llamamos vida, necesariamente pienso en todas las cosas que sucederán y de las que no me enteraré. Pienso en todos los amaneceres y atardeceres de los que me perderé un cielo violeta y anaranjado saliendo por el este y escondiéndose por el oeste.</p><p>Me angustia un poco darme cuenta de la cantidad de primeras gotas de lluvia cayendo en un suelo agrietado y árido por el calor que con su delicioso aroma; dejaré de percibir.</p><p>Reflexiono sobre todos esos despertares con olor a café recién hecho que no experimentaré más. Cavilo sobre el extraño pero reconfortante mareo que me calienta el cuerpo después de un par de copas de vino que me privaré de saborear.</p><p>No dejo de imaginarme que habré de renunciar a mirar el reflejo de la luz en los ojos café claro de mi esposo cuando despierta cada día y que tanto adoro.</p><p>En la cantidad de felicidad que no sentiré más al probar comida nueva, rara y exótica en otras partes a las que antes no había ido.</p><p>Me entristece la idea de no mojar más mis pies en la playa y respirar el aire salado del océano que se arrastra con la brisa al medio día.</p><p>Me acongoja el hecho de no poder emocionarme hasta las lágrimas con la lectura de un libro, escuchando mi canción favorita; o viendo una película y llorar a moco tendido como una chiquilla a la que le ha dolido la costra que se ha hecho después de una estrepitosa caída aprendiendo a montar en bicicleta.</p><p>Creo que lo que más me produce dolor en este asunto es dejar de ser consciente de mí misma y de poder sentirme. De estar todo un día sentada sin hacer otra cosa más que respirar y observar mis propios pensamientos y emociones, aun cuando éstos me lleven irremediablemente a dedicarle preciados minutos de mi existencia a la contemplación impávida de la muerte que algún día me acaecerá.</p><p>Sin embargo, no es ésta es una diatriba contra la muerte. No es mi intención ser pesimista al respecto. Es éste un llamado de atención para mí misma. Para todxs nosotrxs. Porque la vida es todo lo que he mencionado hasta aquí y que nos perdemos una vez hemos dejado de respirar y nuestra fuerza vital abandone la carne y los huesos de nuestrxs cuerpos.</p><p>Que la ilusión transitoria de la riqueza obscena, tantas veces prometida y casi nunca alcanzada; no nos nuble el juicio. Que la idea de un éxito excepcional por fuera de nuestros medios para conseguirlo, no nos arrebate la razón. Que el sistema no nos termine de convencer que nuestras vidas mediocres no valen la pena ser gozadas en la plenitud de las vainas más simples que la experiencia cotidiana nos puede ofrecer.</p><p>Porque nos concentramos persiguiendo los sueños que nos pintan los influencers de redes sociales que postean fotos alrededor del mundo diciendo que las metas sí se consiguen, pero que no dan pistas sobre cómo hacerlo para mantener la exclusividad sobre el privilegio que alcanzan pisoteando a lxs demás.</p><p>Porque nos imaginamos lo que haríamos con la fortuna de un multimillonario a quien no le alcanzarían tres o más vidas para gastarse el último centavo amasado tras la codicia que arruina a millones de personas en otras partes del mundo, cuyas existencias terminan siendo engranajes vacíos y fácilmente reemplazables que mantienen la maquinaria en movimiento.</p><p>“Querer ser alguien más, es un desperdicio de la persona que <em>ya eres</em>” decía el cantante que perdió la razón tras el diluvio de una fama apresurada que lo orilló a meterse un escopetazo por la boca tras solo 27 años de tortuoso trasegar por esta tierra. Eso de la fama, no es una promesa que pueda ser cumplida para todo el mundo, ciertamente…</p><p>Y así, tras cientos de años engranando el mecanismo, ahora más que nunca se tienen sus más nefastas consecuencias en quienes no tienen la responsabilidad directa sobre el desastre del mundo en el que vivimos, pero que son los que más las sufren…</p><p>La vida no puede ser una aspiración ajena. La vida es nuestra y se encuentra en las pequeñas grandes cosas que, en el marco de este sistema ultra individualista e hipercapitalista; se dan por sentadas o, peor aún, hasta se desprecian.</p><p>Cuando vino la pandemia y nos tocó lidiar con un enemigo diminuto, casi invisible, que vaciaba el preciado oxigeno de nuestros pulmones y se llevaba nuestra existencia en la lenta agonía de no poder respirar; creí que algo se movería en nosotrxs. Creí que era posible pensar en la revolución de esas cositas cotidianas que, al parecer, no tienen sentido, pero que son la <strong>esencia </strong>misma que alimenta el motor de una maquinaria cósmica que nos permite estar aquí.</p><p>Alguna vez el esposo me dijo que estamos aquí para que el universo pueda admirarse y ser consciente de sí mismo. De la maravillosa y aterradora belleza del vacío interminable del espacio exterior repleto de galaxias y estrellas que desafían los bordes de nuestra limitada imaginación. Y no podría estar más de acuerdo. Y sí, es un pensamiento demasiado complejo, pero, si lo ponemos en la perspectiva adecuada, ¿Qué somos nosotrxs comparadxs con tanta increíble vastedad que sigue expandiéndose sobre una nada que no nos cabe en la cabeza? La respuesta, queridxs míxs sigue siendo, <em>nada.</em></p><p>Nuestros cuerpos también están vacíos, somos la expresión del universo replicándose a sí mismo en sistemas cada vez más pequeños, aunque complejos; que hacen parte del todo y del milagro que conocemos como la infinita cantidad de <em>causalidades </em>(ojo, no casualidades sino causalidades) que propiciaron la existencia de la vida.</p><p>Apreciemos eso. Y la muerte en su necesario trámite por nosotrxs será un camino menos doloroso de transitar …o al menos, si nuestras ocupadas agendas de una vida precarizada por el sistema, nos deja la oportunidad de pensar en algún momento, en algo más allá de las facturas que deben pagarse al final del mes…</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Sobre la precarización de la vida]]></title><description><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><p>En el marco de nuestra sociedad ultra individualista, que premia ideas de éxito personal basado en una meritocracia que ciertamente no existe, la preocupación por temas como nuestra salud mental y emocional toman relevancia en tanto cada ámbito de la vida se reduce a lo que me he dedicado en</p>]]></description><link>https://teresaasprilla.com/sobre-la-precarizacion-de-la-vida/</link><guid isPermaLink="false">62eed9e6d0c6d1059c1d432c</guid><category><![CDATA[Luchas sociales]]></category><category><![CDATA[Pobreza]]></category><category><![CDATA[Social]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Sat, 06 Aug 2022 21:27:16 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2022/08/ropa-en-el-desierto-de-atacama.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2022/08/ropa-en-el-desierto-de-atacama.jpg" alt="Sobre la precarización de la vida"><p>En el marco de nuestra sociedad ultra individualista, que premia ideas de éxito personal basado en una meritocracia que ciertamente no existe, la preocupación por temas como nuestra salud mental y emocional toman relevancia en tanto cada ámbito de la vida se reduce a lo que me he dedicado en llamar ‘cultura de la precarización’, la cual se glamouriza a través de mensajes masificados en redes sociales, donde se nos vende la idea de que, la falta de oportunidades y el empobrecimiento son síntomas que denotan falta de amor propio y determinación personal, exonerando así al sistema de sus múltiples fallos, manteniendo a millones de personas desposeídas hasta de sus propias vidas al ser consideradas solo como partes de un engranaje más grande y voraz que se dedica a la producción infinita para el consumo desorbitado, sobre la base de recursos y vidas que son finitos y limitados.</p><p>La carrera del capital es una carrera que se transita en condiciones de desigualdad. Condiciones previamente establecidas por el sistema en sí mismo para favorecer la acumulación excesiva de unos cuantos a costa de la vida de muchos. En ese sentido, la adquisición de riqueza absurda es un ideal de éxito que se promueve erróneamente desde las élites para justificar su poder, y que nos fuerza a creer en el mérito tras la cuota adecuada de esfuerzo, lo cual, en el terreno de lo práctico es francamente irreal.</p><p>Esto es problemático toda vez que no plantea un cuestionamiento serio y de fondo, que reverse el status quo en el que medimos el propósito de nuestra entera existencia a través de una productividad excesiva que termina poniendo el fruto de nuestro trabajo en manos ajenas a las nuestras.</p><p>Sin embargo quisiera hacer algunos matices… Hace algún tiempo veía en una película donde un actor negro (realmente, no recuerdo exactamente quién era) tenía el papel de una super estrella del deporte que había logrado “superarse en la vida”, consiguiendo vivir en una super casa de lujo en un barrio de gente multimillonaria. El personaje en cuestión tenía una conversación con otro personaje racializado donde llegaron al punto de preguntarse quién era el vecino, al lo cual el deportista le respondió a su interlocutor que la persona que vivía al lado era un simple dentista. La respuesta que le dio su compañero a continuación me dejó pensando hasta el día de hoy mientras escribo estas líneas: “Si yo fuera el dentista, tendría que haberme inventado los dientes para poder mantener una mansión como esa…”</p><p>La idea de tener que esforzarnos el doble, el triple, y hasta más que eso, nos ha marcado a las personas racializadas especialmente, porque nos toca lidiar con la herencia histórica que nos legó el colonialismo, en el cual, nuestros cuerpos vaciados de toda individualidad y humanidad, fueron saqueados también de toda noción de capacidad por parte de quienes ejercían las múltiples opresiones derivadas de la blanquitud. En ese sentido, todo esfuerzo realizado debe ser validado por el sistema, con lo cual, cada acto de la existencia misma, cada logro alcanzado y cada meta propuesta debe incluir un esfuerzo adicional que supone la adquisición de una noción de humanidad que nos ha sido negada, y por la cual, también debemos luchar, lo cual hace la experiencia vital más agotadora.</p><p>Por otro lado, el esfuerzo sobrehumano para lograr cierto nivel de bienestar económico es aplastante en la medida en que nos cuesta gran parte de nuestra salud mental y emocional. Que cada ámbito de la vida se vea relegado a la idea de tener que trabajar más de la cuenta para solventar las necesidades básicas de alimentación, salud, educación y vivienda es un absurdo que profundiza las desigualdades de raza, clase y género; perpetuando el asunto del privilegio ostentado desde unos cuantos cuerpos, que bien estandarizados, imponen sus lógicas de desigualdad por sobre quienes están al margen del mismo.</p><p>Esto es: la justificación de una idea de éxito individual es egocéntrica porque promueve un lugar de contemplación del yo que pasa por encima de la condición humana de otrxs, lxs cuales, dicho sea de paso, pasan a hacer parte del engranaje, por lo que pueden ser fácilmente removidos, reemplazados e intercambiados en el marco del sistema sin tener en consideración sus necesidades y aspiraciones colectivas.</p><p>Hemos llegado a un punto de inflexión, donde lo mencionado anteriormente se sustenta en aparatos económicos que le dan mayor preponderancia a la explotación de cada recurso utilizable como combustible que mantenga la maquinaria en pie, para lo cual se crean marcos laborales que, en la flexibilización de sus sistemas jurídicos y éticos de referencia, han encontrado una oportunidad única para la mutilación de los derechos laborales (y hasta humanos) de quienes suscriben contratos, colocando en el empleado final toda la carga asociada a tener un empleo, esto es: tener que pagar por poder trabajar, reduciendo nuestras horas de ocio y tratamiento espiritual tras el afán de contar con los trabajos suficientes que nos permitan llegar a fin de mes.</p><p>La cuestión se complejiza, si, como mencionamos anteriormente, tu experiencia individual se encuentra atravesada por asuntos de raza y género, lo cual se convierte en una especie de justificante para el establecimiento de techos de cristal difícilmente alcanzables y escasamente superables, bajo los cuales, se encuentran millones de personas empobrecidas, cuyas condiciones concretas y materiales de vida se encuentran atravesadas por un componente multidimensional que les condiciona a no obtener niveles de bienestar social que les permitan habitar conscientemente sus vidas (y eso que no he querido hablar sobre la felicidad).</p><p>Porque, es que siento que afirmar que la pobreza es <em>solo</em> una actitud mental como te venden los gurús del emprendedurismo y los famosos influencers de redes sociales, es de una miopía tenaz. No basta con solo “echarle ganas” o “querer y esforzarse”.  Es un hecho tangible que la pobreza es material y nos jode la vida de muchas formas. Es decir, por más activo que uno esté en el día, tener que solucionar muchas cosas a diario es cansado, deshumanizante y paralizante en muchos casos.</p><p>Del mismo modo, haber romantizado el cansancio producido por el exceso laboral en el marco de una economía de precarización de la vida, eleva la constante carga de estrés cotidiano y nos somete al no descanso en la búsqueda de concretar una vida de opulencia y lujo que dista de ser ideal, apartándonos de otros y diversos modos de realización personal, en los que nuestro nivel de éxito poco o nada tienen que ver con la imagen de riqueza sobrerrepresentada en la publicidad y los medios de comunicación, la cual, dicho sea de paso, se corresponde con unos lineamientos muy occidentales apegados a aquellas nociones de civilidad y desarrollo que, claramente, no son necesariamente equiparables en otros contextos y culturas.</p><p>En ese sentido, nos hemos restringido el descanso y el disfrute de nuestra experiencia humana, privándonos del placer de regocijarnos en la adquisición de un hobbie o pasatiempo, sin que esto caiga en la engañosa necesidad de ser extraordinarios en ello. Así mismo, nos hemos negado el derecho que, por antonomasia, tenemos al haber nacido humanos: el derecho a la mediocridad, a ser del montón, y el derecho a hacer las cosas de manera promedio, sin necesidad de tener que brillar o ser sobresalientes en algo. Y si bien esto no es una oda a la chapucería, de lo que sí se trata es de entender que nuestros procesos, aunque son personales e intransferibles, deben ser asumidos de manera consciente, poniéndolos en la correcta perspectiva sobre la estructuralidad del sistema en el que nos encontramos inmersos.</p><p>En ese orden de ideas, el descanso apropiado tiene que ver con todas las cosas que he mencionado anteriormente, ya que, en el contexto atravesado por la precariedad de la vida en aras de la productividad, resulta problemático para el capital que el descanso se haga de manera consciente y con pleno disfrute del mismo.</p><p>Reivindico entonces en este escrito, el derecho a la flojera y a disfrutar de ello. Reivindico también tener una vida exitosa en términos propios, midiendo con nuestros propios parámetros lo que el éxito significa para cada unx de nosotrxs. Reivindico el bienestar social y emocional que debe garantizarse desde el estado al respaldar las garantías mínimas de los derechos humanos para atenuar las diferencias surgidas de la desigualdad. Y reivindico la idea del descanso apropiado; sin culpa ni ansiedad.  Porque es que la precariedad solo trae más precariedad. Porque es que producir sin parar es insostenible tanto para nosotros como para el planeta. Porque no podemos dar infinitamente con nuestros recursos, vida y energía limitados.</p><p>Y ya, fin. Por su atención prestada, muchas gracias. Traten de seguir con sus vidas…</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Adiós 2021...]]></title><description><![CDATA[Algunas introspecciones sobre el 2021 que se va...]]></description><link>https://teresaasprilla.com/adios-2021/</link><guid isPermaLink="false">61cb859b2f1cb1364be77341</guid><category><![CDATA[Social]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Tue, 28 Dec 2021 21:54:27 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2021/12/Multitud.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2021/12/Multitud.jpg" alt="Adiós 2021..."><p>Anoche me veía esta película que está de moda en Netflix: “No mires arriba (Don’t look up por su título en inglés) y me devolví en mi pensamiento sobre varios asuntos que me parecen fascinantes del universo, y que tienen que ver con la idea de la unidad que en sí misma conforma al universo en su totalidad.</p><p>En ese momento del inicio de todo y de todos los tiempos, hubo una chispa que hizo ¡Bam! Y todo estalló. Y surgieron las galaxias y las estrellas. El polvo del universo vagó, se compactó y se unificó y creó los ingredientes necesarios para la vida. Y de esto estamos hechos todxs nosotrxs: de esa partícula primigenia que estuvo toda compactada, junta y muy apretujada, es la esencia misma del ser y de todo lo que hay, existe y nos conforma.</p><p>Y mirar hacia arriba, hacia el cielo que no es un límite (como dicen muchos en su verborrea barata de autocomplacencia y mindfulness) es un ejercicio necesario, que nos ubica en nuestro lugar del universo, pero que a la vez nos da la conciencia sobre la unidad que nos constituye. Como vi en un vídeo hace unos meses: <strong>yo soy tú y tú eres yo</strong>. Y estamos en este universo, respirando, viviendo, sintiendo juntxs, como parte de un todo que compartimos. La separación es una ilusión y las diferencias que nos esforzamos en mantener; un engaño…</p><p>Yo creo que entendí un poco más de esto con la muerte de mi amadísima madre. Pero, me gusta pensar en ella renaciendo en la energía del universo. Que su vida no pereció en el instante en que sus pulmones se vaciaron del vital aire para respirar, sino que volvió a ese polvo prístino que la conformó en primer lugar; esa materia prima que viene de las propias estrellas en el instante en que se expandieron para lograr todo lo que existe en el universo… y en algún punto del tiempo, mi cuerpo se volverá polvo, pero no mi energía ni mis pensamientos. Y entonces, nos volveremos a encontrar.</p><p>Finalizando este año de grandes lecciones aprendidas a nivel personal, creo necesario, ahora más que nunca, que nos despojemos de nuestro ego. No somos individuos aparte, no estamos solos ni poseemos a la naturaleza. Más bien, nosotrxs le pertenecemos y volvemos a ella cuando dejamos de ser carne y hueso, y volvemos a la tierra de la que salimos, alimentándola con nuestra sustancia, reverdeciendo en nuevos árboles, engordando lombrices que luego son comida para animales más grandes; que luego nosotrxs comemos y viceversa: es un ciclo eterno que se repite, es la perpetuación de la vida en la vida que, finalmente, <em>nunca </em>deja de ser.</p><p>Mirar al cielo es también un recordatorio de lo frágiles e insignificante que resultamos frente a la vastedad del universo; pero también de lo necesarios que somos para nosotrxs mismxs, pues desde el mismo momento del gran bam, tomamos todas las decisiones que nos permiten estar aquí y ser conscientes de todo. Estamos y hacemos parte de un absoluto más grande, sin inicio ni final, que será, incluso después de que dejemos de estar y seres (seguramente más inteligentes y sabios que nosotrxs) nos reemplacen para que el universo siga contemplándose a sí mismo en su hermosa complejidad.</p><p>La invitación con esto es que nos tomemos un tiempo para apreciarnos de una manera más completa, más holística y agradezcamos por todo; por <em>todo en absoluto. </em>Porque las prisas que llevamos hoy en día no nos permiten admirarnos por la vida. Vida que es asombrosa en sí misma y que replica infinitamente, desde el átomo más pequeño; perfectamente divisible entre sus partes mínimas; hasta el macrocosmos más infinito que aun no logramos dimensionar en nuestras limitadas cabezas de simples mortales.</p><p>Este es un ejercicio de autodeterminación, de humildad que adolece de las ideas preconcebidas sobre ella misma basa en preceptos materialistas. La razón pura y el conocimiento requieren, necesariamente la sabiduría del espíritu que se conecta con la naturaleza y lxs otrxs para ser; para convivir en armonía y existir en plenitud: de manera consciente.</p><p>Ojalá este 2022 nos ayude a entendernos en estos términos. Que cada día, hora, minuto y segundo que transcurran; nos guíen en el propósito del universo, el karma, el plan de Dios o lo que sea en que ustedes crean, para que seamos <em>mejores. </em>Puede sonar barato, repetitivo y poco creativo, pero yo lo creo: lo creo con todo mi corazón. Pues en la mente está el poder para lograr movilizar nuestras convicciones hacia un lugar en el que todo lo bueno sea posible.</p><p>Sin más que pueda añadir sobre ello; seguiré rumiando mis pensamientos.</p><p>Adiós y gracias 2021, porque fuimos <em>a pesar </em>de ti.</p><p>Paz y amor con ustedes.</p><p>Teresa.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Sobre la belleza...]]></title><description><![CDATA[¿Alguna vez se han puesto a pensar... sobre la belleza...? Aquí algunas introspecciones esta tarde de jueves.]]></description><link>https://teresaasprilla.com/sobre-la-belleza/</link><guid isPermaLink="false">6156418a2f1cb1364be7731a</guid><category><![CDATA[Social]]></category><category><![CDATA[Mujer]]></category><category><![CDATA[Feminismo]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Thu, 30 Sep 2021 23:11:39 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2021/09/Reinado-Colombia-2019.jpeg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2021/09/Reinado-Colombia-2019.jpeg" alt="Sobre la belleza..."><p><em>Foto: Revista 15 Minutos.</em></p><p>Hace un par de horas, veía las historias en instagram de una amiguita que se está postulando a un concurso de belleza. Ella hablaba sobre la bondad y la generosidad, y cómo éstos son atributos de una “reina” (de belleza, claro…); y no pude evitar quedarme pensativa sobre la cuestión, ya que, a mi modo de ver, los concursos de belleza son meramente performativos: lo que se crea en la mujer es un personaje, la reina. Y muchas veces, poco tiene que ver este personaje con la realidad de la persona que lo encarna.</p><p>La visión de la reina de belleza carismática y noble; de buenos sentimientos, también me parece un tanto problemática en la medida en que el rol que se asume está ligado invariablemente a unas características esperadas socialmente de la feminidad: cuerpos pesados y medidos, encasillados en un ideal estético y de belleza eurocentrado y excluyente; y que además, se ajuste a los estándares de una sociedad misógina, machista y aporofóbica, que fundamenta sus máximos ideales estéticos en la capacidad adquisitiva de quienes participan en este tipo de escenarios.</p><p>Para nadie es un secreto que los concursos de belleza requieren un enorme esfuerzo en diversos ámbitos. Es un esfuerzo físico y emocional, además de requerir una ingente inversión de recursos financieros. Todo esto buscando escapar de una imagen de “fealdad” y “baratez” (¿Esta palabra siquiera existe?) que no es admitida por quienes “celebran” la belleza en este tipo de escenarios.</p><p>Otros asuntos que también me preocupan, tienen que ver con la limitada concepción de belleza a la que se exponen las mujeres que están (o hemos estado, me incluyo en el asunto) en estos escenarios de exhibición que suelen ser increíblemente mediáticos. La asignación de unas actitudes y bondades en cuanto a la belleza física es sesgada toda vez que no se valoran otros aspectos de la vida de las personas, que pueden ser dignificantes o degradantes, entendidos desde diversos puntos de vista.</p><p>La cuestión de habitar el cuerpo sanamente también es un asunto de mi preocupación, porque  que para llegar a estándares tan altos de lo considerado bello, se sacrifican otras cuestiones que tienen que ver con la construcción adecuada de una identidad, la integridad que suponen la salud física y hasta mental y emocional; así como el relacionamiento con lxs demás y la creación de un sistema de prioridades en las personas.</p><p>Es innegable por lo demás que el ser humano valora mucho la belleza y siempre ha estado en su búsqueda, pero en ese trasegar, olvidamos otras cosas que también son importantes. Y sigo pensando en la asignación de unas características deseables en las personas, solo teniendo en cuenta sus rasgos físicos. No por nada los cuerpos y cuerpas disidentes representan un problema, porque no pueden ser monetizados sistemáticamente, porque no son atractivos para el capitalismo, porque representan esa <em>fealdad </em> de la que se quiere escapar… y sí, en fin de cuentas esta es una cuestión de publicidad, y por tanto, de dinero.</p><p>La reflexión que quisiera dejarles esta tarde, tiene que ver necesariamente con la necesidad de reevaluar nuestra concepción de <em>belleza </em>como un todo; con una visión más holística e integral que nos permita valorar más otras expresiones de la misma.</p><p>Y sí, va a ser una cuestión más problemática que el mero “body possitive”, porque es que mirar hacia un lado, hacia las existencias que están al margen, que son disidentes del <em>mainstream</em>. Y para ello, es necesario abrazar estas existencias en su diversidad, lo cual es un asunto que subvierte el status quo y los cimientos de la sociedad de consumo ultracapitalista que nos tiene acostumbrados a estándares que disminuyen nuestra autoestima para hacernos consumir recursos en soluciones que no necesitamos.</p><p>Yo quedé con la cabeza rayá, no sé… ¿Qué opinan ustedes…?</p><p></p><p>*Pd: Ojalá que mi amiga gane el concurso. Le agradezco que me haya dejado pensativa esta tarde...</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Gracias totales, má...]]></title><description><![CDATA[Mami, te fuiste. Físicamente ya no estás. Pero ahora, trascendiste, estás en todos lados. Gracias por tanto, gracias por ser. Nos veremos pronto, en la eternidad...]]></description><link>https://teresaasprilla.com/gracias-totales-ma/</link><guid isPermaLink="false">60d13830d00ecc0711cb4310</guid><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Tue, 22 Jun 2021 01:26:25 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2021/06/Michi-y-yo-1.jpeg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2021/06/Michi-y-yo-1.jpeg" alt="Gracias totales, má..."><p>Ilustración por: Diana Patricia De Moya Miranda// <a href="https://www.instagram.com/14_lunas/">@14_lunas</a></p><p>Recuerdo que ese día llegaste de trabajar y estabas preocupada, corriendo porque sabías que había tenido un día largo y que no había qué comer. Por esas épocas, te dedicabas a resolver cada día, trabajando aquí y allá, lavando ropa el lunes, o cocinado el martes, o haciendo aseo el miércoles. Así todos los días. Lo que saliera, tú eras una verraca. Ese día que menciono, tenías los únicos tres mil pesos que habían en toda la casa: mil pesos para Dani, mil pesos para Tere y mil pesos para tí: los pasajes de cada una. Y saliste así, con la incertidumbre de no saber si nos tocaría regresarnos a pie porque es que no había más. Duré todo el día en la universidad, estudiando mucho, con el estómago partido en dos del hambre y pensando a quien le prestaba los otros mil pesos para volver a casa, que  a decir verdad, no recuerdo de dónde aparecieron. Y tú lavaste una casa ese día, trabajaste muy duro y creo que te pagaron bien y además te dieron la comida. ¿Qué hiciste tú? Guardaste cada cosita que te dieron de comer en una bolsa de la olímpica: las tres torrejitas de bollo de mazorca y el pedacito de queso del desayuno, del que solo bebiste el café con leche. Las pastas con salsa de atún del almuerzo, del que solo te tomaste la limonada. Y un pedacito de postre que te dieron a media tarde como merienda, y que envolviste en papel aluminio para que no se le pegara el sabor de la pasta. Y llegaste, nos viste a Dani y a mí postradas del hambre, y nos diste todo lo que había en esa bolsa sin miramientos, a pesar de que tampoco habías comido mientras trabajaste tan duro.</p><p>Má, no hay palabras que puedan jamás describir el agradecimiento que tengo hacia ti por cada una de tus bellísimas acciones. Tanto para mí, como para a quienes amaste. Cada persona que pudiste ayudar, cada circunstancia difícil que salvaste con tu valentía, cada preocupación tuya por hacer el bien sin importar a quién, dejan un legado de amor alrededor de tu alma preciosa que es invaluable. La vida jamás me alcanzará para hacerte sentir lo orgullosa y honrada que fui, y soy, de tenerte, de contar contigo. Siempre.</p><p>Hoy sufro con locura que no tuviéramos más tiempo en este plano. Pero sé que seguirás cosechando tus dones de misericordia, que seguramente venían directamente de Dios, a través del recuerdo tan precioso que has dejado en muchas vidas. Cada vez que ayudaste a alguien, cada vez que abriste las puertas de tu corazón y de tu casa desinteresadamente para otra persona, tendiste un puente, así como decías tú, para que yo cruzara. Y estoy segura que la suma de estos puentes es infinita, porque tu propósito de ayudar, jamás se extinguió, sino que ahora trasciende contigo, en el más allá.</p><p>Michi, es terrible no poder sentir tu olor a pancito recién hecho que llevabas en el cuerpo por las mañanas. Es terrible no escuchar tu increíble risotada cuando algo te causaba gracia. Es terrible no verte, ni poder besar tus manitos; o escucharte canturrear por la casa mientras hacías comida deliciosa. Es terrible, simplemente, que <em>no estés aquí. </em>Pero mami, he llegado a la conclusión, después de estos días tan difíciles corriendo por tu salud, que simplemente, tu llegaste a un punto de expansión taaaan grande, tu alma, tu espíritu y todos los dones de ayuda que te fueron dados por Dios crecieron tanto dentro de ti, que simplemente tuvieron que salir de ahí, de ese cuerpecito tuyo, que era de tamaño compacto, mini, de metro 50.</p><p>Má, simplemente tu espíritu trascendió de este plano para seguirnos ayudando, siempre, ahora mucho más en grande. Estoy segura que seguirás con Dios y la Virgencita del Carmen cumpliendo tus propósitos de ayuda para todos aquellos a quienes adoraste. Sé y estoy convencida de que todas las lecciones que me diste en vida, se multiplicarán a través de tu espíritu mediante esta, tu última lección, la más importante de todas.</p><p>Creo que estás segura de que lo hiciste bien, excelentemente, de la mejor manera posible, conmigo y con todos. Creo que te fuiste en paz, porque aunque no fueron todos, tus deseos se hicieron realidad: quiero decir, trabajaste mucho por eso, por mucho tiempo: desde siempre. Solo espero haber sido suficiente, solo espero que jamás te hayas arrepentido de nada conmigo, porque lo que logramos juntas, todas las cosas,  las grandes y las pequeñas, fueron señal del <strong><em>éxito </em></strong>por tu paso en esta vida. Fuiste la persona más maravillosa que pudo haberme albergado en su panza y darme vida por medio del dolor y del sacrificio. Y acepto tu amor por siempre, ahora más engrandecido en la belleza de tus recuerdos maravillosos. De todos los recuerdos: de los felices y los angustiantes, de los tristes y los hermosos.</p><p>Hoy quiero agradecerte, porque eres, y porque seguirás siendo. Ese milagro de sanación que tanto esperé por ti, por tu recuperación, se está revelando no sobre ti, sino <em>a través </em>tuyo. Y muchas cosas que pasaron y que quedaron mal, están empezando a sanarse. Creo fielmente en que el Espíritu Santo me lo señaló así por medio de tu obra. Gracias michi, porque sigues haciendo cosas maravillosas por y para mí. Y sé que lo seguirás haciendo, por siempre en la eternidad, hasta que un día, si he sido honesta y fiel a los preceptos de Dios nuestro señor, nos podamos volver a ver, en otra vida, en mil vidas más. Porque estoy segura que en todas ellas, así como en las que seguramente ya pasaron, eres mi madre y yo tu hija. Tu <em>única </em>hija…</p><p>Hoy y siempre te doy las gracias má. Gracias má por cuidar cada fiebre. Gracias má por cada regaño y cantaleta que me montaste (porque cantaletosa sí que eras). Gracias má por cada sonrisa. Gracias má por cada vez que me hablaste con paciencia y amor. Gracias má por cada vez que me guardaste de tu almuerzo y me lo compartiste. Gracias má por enviarme a la universidad con todo el esfuerzo del mundo. Gracias má por tus abrazos. Gracias má por tus carcajadas llenas de una risa contagiosa. Gracias má por tus canturreos mientras hacías los oficios de la casa. Gracias má por tu comida deliciosa. Gracias má por tus reflexiones. Gracias má por cada lindo recuerdo. Gracias má por compartir cada cosa que tenías, conmigo. Gracias má por cada batalla que emprendimos y ganamos juntas. Michi, lastimosamente, esta vez no fue. Pero estoy absolutamente convencida, que en nuestra próxima vida, tu seguirás siendo mi mamichi, y yo tu chocolatin. Mami, descansa muchote, lo mereces. Lo mereces mucho. Masi dice que vas directito al cielo, sin talanqueras ni peajes. Y yo lo creo, porque fuiste luz intensa cada día de tu vida preciosa, hasta el martes 8 de junio, cuando, después de luchar tanto y tan valientemente, no pudiste más.</p><p>Te amo gigantemente grandote, ¡Por siempre! Y siempre viviré para cumplir tu legado de ayuda y amor por quienes amaste con tu corazón enorme, tan grande que se te salió del pecho. Mientras reparo mi alma mil veces rota por el peso de tu ausencia, me encargaré de congraciarme con la energía del universo, en la que ahora flotas con tu inmensa, maravillosa presencia. Y seguiré siendo tu hijita preciosa, la única que te salió del vientre, pero no la única en el corazón de tantas y tantos a los que adoraste. Michi, te adoro, y te adoraré, hasta que este corazón, deje de latir, y más allá, cuando nuestras almas se reencuentren. Gracias por tanto, fue, es y será un inmenso honor contar contigo. Nos vemos pronto, señora bonita. <strong>Gracias totales má</strong>...</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Hey: ¡Pilas con las vainas que dicen! Revisen sus niveles de privilegio y su falta de empatía.]]></title><description><![CDATA[La verdad es que sí, soy demasiado insistente con el tema de la empatía, porque, más que el amor, es esto lo que le hace falta al mundo. ]]></description><link>https://teresaasprilla.com/hey-pilas-con-las-vainas-que-dicen-revisen-sus-niveles-de-privilegio-y-su-falta-de-empatia/</link><guid isPermaLink="false">6086fa6ad00ecc0711cb42c9</guid><category><![CDATA[Pobreza]]></category><category><![CDATA[Social]]></category><category><![CDATA[Racism]]></category><category><![CDATA[Luchas sociales]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Mon, 26 Apr 2021 18:18:41 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2021/04/Y4SOJ4IQSRFLDL6WFUGVDGTOYU.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2021/04/Y4SOJ4IQSRFLDL6WFUGVDGTOYU.jpg" alt="Hey: ¡Pilas con las vainas que dicen! Revisen sus niveles de privilegio y su falta de empatía."><p>Imagen: pixabay</p><!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><p>Cuestionarse el rol de lxs otrxs en los problemas que afrontamos, creyendo que la nuestra es la visión más adecuada de abordar un problema, nos aparta de diversas voces que pueden ofrecernos un punto de vista más amplio e interesante sobre asuntos de evidente complejidad. Y sí, lo digo porque es que hasta  yo misma he caído en esta falacia…</p><p>Quiero ilustrar mi punto con una frase que he visto rodando en redes sociales estos días. La imagen en cuestión reza  (y abro comillas) que [los pobres] “deben cuidarse de tener hijos a los que no están en condiciones de dar una vida digna, salud, educación, alimentación, tiempo y cuidados….” Y pues ajá uno pensaría que el asunto es una cuestión de mero sentido común, porque es que la responsabilidad por un nuevo ser humano requiere un esfuerzo permanente, que además debe ser solventado con recursos de todo tipo (principalmente económicos).</p><p>Pero, pillen una cosita bien brevecita. La cuestión de querer solucionar el problema de la pobreza eliminando a lxs pobres a través de un ejercicio de “esterilización”, de control de natalidad o de restricción de su reproducción, es una visión simplista del asunto. La pobreza es una problemática multidimensional que está atravesada por diversas violencias que no se solucionan solamente por no traer más seres en condiciones de pobreza al mundo.</p><p>La cuestión de tener o no los recursos económicos para traer a un hijo no es la prerrogativa principal en esto. Lo que está en juego es algo increíblemente más complejo; es decir, un niño nacido en condiciones de riqueza, digamos, en el primer mundo, genera más contaminación y consume más recursos que varios niños “pobres” en el sur global o en los países “sub-desarrollados”. Y pillen que esto es de lo que se habla específicamente. Esto no lo digo ni me lo estoy inventando yo, hay diversos estudios que miden el impacto en la huella de carbono de los habitantes del mundo en diversas partes de éste. Lo que quiero que se entienda es que la capacidad monetaria individual no es un elemento que garantice una infancia que sea compatible con la sostenibilidad del planeta, y que a la vez cumpla con los lineamientos básicos de una vida en dignidad.</p><p>Lo otro que me preocupa, es la visión clasista y hasta eugenésica que encuentro en este asunto. Para nadie es un secreto que la pobreza es una cuestión que atraviesa principalmente a las comunidades racializadas del planeta. Sugerir entonces una especie de control de natalidad hacia las comunidades empobrecidas es casi como decir que estas personas no merecen vivir solo porque no tienen dinero para solventar sus condiciones vitales. Lo que podría decirse que es cierto en todo esto, es que el mundo no va a cambiar sus condiciones de desigualdad solo porque nazcan menos “pobres”. Lo que toca hacer es exigir de nuestros líderes políticos y de las personas que gestionan y redistribuyen los recursos, que lo hagan en equidad, transparencia y eficiencia. Si lográramos erradicar, por ejemplo, la corrupción y generar bienestar social a través de una adecuada inversión de los recursos de todos, las brechas de desigualdad y pobreza disminuirían significativamente, y sentaríamos las bases para la gestión de las oportunidades de real ascenso social.</p><p>Yo creo firmemente que la visión de querer un mundo mejor, debe estar atravesada por un análisis más concienzudo de las realidades sociales, que en muchos casos, pueden llegar a ser increíblemente más complejas de lo que el “sentido común” dictamina. Mi punto es, que si bien hay decisiones personales que se traspasan al plano de lo político porque determinan cierto nivel de impacto en las diversas problemáticas del mundo, no se puede llegar a simples conclusiones porque parecen las más “lógicas”. Esto puede llegar a ser potencialmente falaz, egocéntrico y carente de toda empatía (vamos, que la empatía lo es todo en este tipo de cosas)</p><p>Analizarse uno mismo o una misma, desde su propio cuerpo y experiencia vital como lugar básico y primario de enunciación es el primer paso para entender que el mundo y las experiencias vitales de lxs otrxs, no necesariamente son siquiera parecidas en lo mínimo con las nuestras. Unx podría creer que la solución a X o Y problema es que todxs hagan las mismas cosas que unx hace. Pero resulta que, incluso en el plano de las decisiones políticas personales, hay enredada una cuestión de privilegio, que puede ser más o menos determinante en la adopción de esa determinación específica.</p><p>También creo que, hay cosas que se intentan abordar de la manera errónea. Lo que quiero decir es que tal visión de las soluciones (que además puede que estén empañadas por los lentes del privilegio), pueden llegar a ser en extremo violentas. Sobre el tema que aquí nos ocupa, por ejemplo, se han visto casos de esterilizaciones forzadas, violencia obstétrica y demás situaciones problemáticas consecuentes de una visión como esta. La cosa es especialmente grave, puesto que en su mayoría la sufren mujeres, que además, son empobrecidas, y muchas veces, racializadas… les dejaré un par de fuentes al respecto, porque es que el mundo es más difícil de entender de lo que es aparente.</p><p>En fin, que las diversas violencias derivadas de la pobreza, no se combaten con “menos pobres”… el camino que toca seguir es largo y arduo y requiere de la suficiente voluntad humana y política que nos garantice las condiciones mínimas de una vida en dignidad. Es de doble moral asumir una postura tan violenta y creer que con ello se salva al mundo. Hey: ¡Pilas con las vainas que dicen! Revisen sus niveles de privilegio y su falta de empatía. Nos pillamo…</p><p>Para más información:</p><p><a href="https://www.wma.net/es/news-post/organizaciones-mundiales-lanzan-un-llamado-a-terminar-con-la-esterilizacion-forzada/">Organizaciones mundiales lanzan un llamado a terminar con la esterilización forzada</a></p><p><a href="https://www.awid.org/es/noticias-y-an%C3%A1lisis/violaciones-los-derechos-de-las-mujeres-esterilizacion-forzada-control-de-la">Violaciones a los derechos de las mujeres: Esterilización forzada, control de la natalidad y el VIH y sida</a></p><p><a href="https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7335482.pdf ">La esterilización forzada como violación de la declaración americana. La necesidad de revitalización a 70 años de su adopción.</a></p><p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=wNQ5wvGmnEk">26 Formas de Luchar contra el Cambio Climático</a></p><p><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-56243650">Esterilización forzosa en Perú: "Me abrieron la barriga cuando aún no estaba dormida"</a></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Adiós 2020]]></title><description><![CDATA[Algunas introspecciones sobre el reciente 2020.]]></description><link>https://teresaasprilla.com/2020/</link><guid isPermaLink="false">5fe49beaf8821805553359b8</guid><category><![CDATA[Social]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Thu, 24 Dec 2020 14:16:39 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/12/universo.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/12/universo.jpg" alt="Adiós 2020"><p>Hoy hemos llegado a lo último de un año caótico. Quienes hemos podido estar hoy aquí somos afortunados. El mundo es un lugar cada vez más extraño, marcado por el individualismo; la falta de humanidad y de empatía nos ciega y nos ha llevado al límite de lo que separa nuestra racionalidad del instinto salvaje. Y aún así, no todo es malo. Si la humanidad es estúpida, la naturaleza es sabia, y en extremo... La vida es un don preciado, luz del universo que habita con su soplo en cada átomo de materia que nos compone, y aunque no parezca, todo y todos estamos conectados por la experiencia de ser.</p><p>Hoy agradezco. Agradezco por ser humana. Por mis errores y mis aciertos. Por mi salud y mi debilidad. Por mis fracasos y aciertos. Por todas las veces que lloré este año. Por todas las incertidumbres de un futuro que no alcanzaba a imaginar. Por todas las veces que sentí mi vitalidad herida por la falta de amor en el mundo. Agradezco por mis luchas y las de los demás. Por las cosas que aprendí (y las que des-aprendí) este año. Por cada persona que tuve la dicha de perder o conservar. Por cada oportunidad, por pequeña que fuera. Agradezco estar hoy, sentada escribiendo estas líneas.</p><p>En un mundo atravesado por el egoísmo, la mejor fórmula para vivir tranquilos es confiar. Y la confianza es un acto que determina hasta el simple hecho de tomar aire en tus pulmones al respirar. La consciencia de uno mismo en el universo es un ejercicio de constante repetición. Y estamos aquí simplemente para que el universo en sí mismo sea consciente de su mera existencia. No hay que perder el horizonte. Hay demasiadas distracciones en el camino y nos olvidamos de ser. Pero al final, el sentido de todo se reduce a esto.</p><p>Al 2021 le prometo ser más constante, más honesta conmigo misma y más fluida para que, al menos, mi propio mundo (y su pequeñísima esfera de influencia) sea un lugar un poco menos perdido. </p><p>Determinar nuestras luchas y encauzar nuestras energías hacia ellas nos da propósito. Creo fervientemente que cada día con su afán es una oportunidad de hacer, crecer y no rendirse. Creo también en el poder del amor como la energía más potente del universo para lograr ser mejores seres, más centrados y en consecuencia, sabientes de nuestro lugar en el universo. No poseemos nada, ni nuestra mera existencia depende de nosotros, ¿Por qué entonces afanarse por cosas sin importancia? Solo hay que ser...</p><p>Hoy, con la celebración de la natividad como ritual de amor, solo eso les deseo. Que sea el amor curando y restaurando nuestras vidas. Que sea el amor el artífice de un deseo genuino de vivir en paz, respetando al otrx por su condición de humanidad, condición compartida, por lo demás. Entendiendo que cada vida merece el lugar que gestiona para sí misma y es por eso que necesitamos ser más empáticos y menos inquisitivos. Creo poderosamente en lo último para tener un vividero un poco menos peor.</p><p>Y finalmente, ¡SALUD!, porque sin ella, la vida se nos escapa entre los dedos sin que podamos hacer nada por detenerlo. Ojalá que esta pandemia sea la oportunidad de entendernos en nuestra fragilidad y en la merced de la naturaleza que sabe reparase a sí misma sin necesidad nuestra. Ojalá lo entendamos algún día. Ojalá...</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Carne y hueso]]></title><description><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><p>Política barata que en rumba se la pasa, pero después de la guaracha le da el yeyo y no puede con la resaca. En mi país los presidentes solo piensan en comprar confetis mientras nuestros líderes sociales son asesinados de frente por desgarrados delincuentes.</p><p>Ni entre líneas, ni entre dientes.</p>]]></description><link>https://teresaasprilla.com/carne-y-hueso/</link><guid isPermaLink="false">5f923698f8821805553359a3</guid><category><![CDATA[Protesta Social]]></category><dc:creator><![CDATA[Gatta.Negra]]></dc:creator><pubDate>Fri, 23 Oct 2020 17:30:00 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/10/Carne-y-hueso-post.jpeg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/10/Carne-y-hueso-post.jpeg" alt="Carne y hueso"><p>Política barata que en rumba se la pasa, pero después de la guaracha le da el yeyo y no puede con la resaca. En mi país los presidentes solo piensan en comprar confetis mientras nuestros líderes sociales son asesinados de frente por desgarrados delincuentes.</p><p>Ni entre líneas, ni entre dientes. A grito herido muere a diario mi gente. No es el mito, la leyenda o el puro cuento, es la realidad que a diario viven muchas personas de carne y hueso. Un "desarrollo" bastardo que nos tiene en constante involución; en estas masacres también somos culpables usted y yo.</p><p>En ironía y contradicción, un país próspero en flora, fauna y tradición... Y caído en ruinas en su falente gobernación. Agüita de valeriana no es suficiente para tanto dolor. La Guerra Fría no culminó y ni el mismo Calentamiento Global podrá derretirla ya.</p><p>¿Cuándo será el animal-humano el que se encuentre en vía de extinción?</p><p>Tenemos hace cientos de años en absurda dictadura a nuestro planeta tierra, y luego como tarados nos asombramos por como este con furia el karma nos regresa. Ignorantes: todos, usted y yo. Nos creemos el putas pero ante la naturaleza nos tiemblan las patas. Si ni el león siendo rey ha matado con la mirada...</p><p>Cuantos criticando, sin oficio y sin labor. A fin de cuentas nos limpiamos la mierda con nuestras propias manos: ellos, usted y yo.</p><p>Gatta.Negra<br>🐾</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Negra. Cimarrona. Soy.]]></title><description><![CDATA[Introspecciones de una mujer negra que decide dejar sus cabellos al natural.]]></description><link>https://teresaasprilla.com/negra-cimarrona-soy/</link><guid isPermaLink="false">5f8fcfc3f882180555335986</guid><category><![CDATA[Afro hair]]></category><category><![CDATA[Afro power]]></category><category><![CDATA[Black lives matter]]></category><category><![CDATA[Black power]]></category><category><![CDATA[Colombia]]></category><category><![CDATA[Racism]]></category><category><![CDATA[Mujer]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Wed, 21 Oct 2020 06:17:33 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/10/braid-african-2218520_1280.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/10/braid-african-2218520_1280.jpg" alt="Negra. Cimarrona. Soy."><p>----</p><p><em>Liberación…</em></p><p>Se mira en el espejo. Trata de imaginarlo. Sí. Caminos de liberación en sus cabellos. Se devuelve en el tiempo. Siente el ardor del látigo fustigador sobre su espalda desnuda expuesta al sol. Ahoga un grito adolorido...</p><p>Recoge la cosecha. Saca el oro de los ríos y la plata de las minas. Esconde semillas. Maíz, tomates. Lo que hubiese. Es necesario. Lo valdrá <em>después.</em></p><p>Con sus manos destrozadas, toma entre sus hebras de cabellos todo aquello que supondrá la supervivencia, habrá muchas  bocas que alimentar. La libertad es su sueño recurrente. En el galpón donde duerme amontonada con tantos otros, no puede cerrar los ojos ante la idea de escapar de las cadenas que le aplastan, o al menos tener el inmenso honor de morir en el intento.</p><p>Pero ella nació libre, el yugo jamás echó raíces en su mente. Resuenan en su cabeza las palabras de sus ancestros que aún le describían ese último sabor de tierra africana metido furtivamente en la boca, antes de cerrar los ojos en a su infame destino en el barco que les traería a nuevas tierras. <em>“Afortunados aquellos que no alcanzaron a llegar”,</em> le repetían sus abuelos. Y lo imaginaba todo. Unas tres generaciones después, ella aún conservaba el sabor de su tierra de ultramar en la boca. Era algo que se llevaba en los genes.</p><p>Cada día con su afán, vivir es un acto <em><strong>revolucionario</strong></em>. Cantar, respirar, ser. Su piel maltratada es testigo de la infamia que otros le depararon, pero no pierde la fe. Le tiene a los demás; pero más importante: se tiene a sí misma. Su cuerpo es territorio de múltiples resistencias y en sus cabellos reproduce un lenguaje nuevo, lleno de esperanzas y amor por el futuro aún no recorrido.</p><p>Ella no se lo inventó sola, pero es su mundo. Y en él siembra las expectativas crecientes de hacer lo que le plazca, en total libertad. Canto y arrullo de ancestros, el ritual de peinarse es la consigna que le quitará las cadenas del cuerpo.</p><p>Heroína. Cimarrona. Su camino de fuga empieza  aquella tarde cuando empezó a mostrarles a otros, las rutas de su liberación en las trenzas que lleva dibujadas en su pelo. Consigna el tributo a la vida en el mismo, guardando oro y semillas que sustraía del “amo”, y bajo su turbante, pregonaba por la vida en un sutil canto de alegría bajo la promesa de su pronta liberación.</p><p>----</p><p><em>Determinación.</em></p><p>Regresa en sí. Tiene 23 años y vuelve a mirarse en el espejo. En su mano izquierda, un par de tijeras, y en la derecha, la mecha de cabello alisado con químicos, que desde los 11 años le marcó la existencia. La <strong><em>determinación </em></strong>estuvo en ese instante fugaz, tras el recuerdo de sus ancestras y la sabiduría ingeniosa de su pueblo.</p><p>¡Zas!</p><p>¡Zas!</p><p>¡Zas!</p><p>Un tijeretazo, y luego vinieron otros más. Se liberó de la asfixiante esclavitud de una belleza que le fue impuesta desde fuera.</p><p>En algún rincón de su mente, reconecta con el espíritu rebelde y de lucha por la liberación de quienes la precedieron. Siente el sonar de tambores a lo lejos y el fragor de los cuerpos danzantes alrededor de una fogata tras la empalizada que de alguna manera, asegura su liberación. Recuerda el dulce aroma de una alegría haciéndose por allá en algún fogón de leña y escucha la risa  de todas aquellas generaciones que a partir de ahí, nacieron en libertad…</p><p>Sonríe.</p><p><strong><em>Palenque…</em></strong></p><p>---</p><p><em>Lucha.</em></p><p>Camina por las calles de aquella otrora ciudad colonial, con la rebeldía de sus cabellos que no se dejaban perturbar por la loca brisa. El desafío más grande. Todo tipo de comentarios odiosos y despectivos salían de la boca de personas irrespetuosas, que no se cansaban de llamarla <strong><em>“negra, pelo cuscú”</em></strong>, buscando ofenderla, en un lugar donde la mayoría de la población, compartía su negritud.</p><p>Todo era, además de hiriente; doloroso por la ignorancia que revestía. Cartagena: una ciudad <strong>negra </strong>y <strong><em>racista</em></strong>… <strong><em>segregadora </em></strong>y <strong><em>clasista</em></strong>...</p><p>Pero reconocerse en el cimarronaje de sus antepasados y antepasadas, le dio la fuerza para defender su herencia de amor por la vida y de rebeldía contra un sistema de esclavización y muerte,  que habitaba en su esencia y que salía de sus poros y de su cabeza.</p><p>Portar sus cabellos naturales, donde pudo haber llevado aquella garantía alimentaria del primer pueblo libre de esclavización de toda América, en una probable vida anterior, era el homenaje manifiesto a la lucha que encontró oportunidades para cada uno y cada una de nosotros y nosotras.</p><p>No, no era por <em>“moda”</em>. ¿Quién podría estar a la moda, <em>habiendo nacido así</em>? Los rasgos de aquella exclusión racista que vivió a lo largo de su vida estaban marcados por el desconocimiento que había de la historia de orgullo y rebelión de aquellos y aquellas que aplastaron las cadenas que les oprimían, para vivir su  libertad. Y ésta se reflejaba en el químico de aliser, que le aplastaba las ideas en la cabeza. Pero, <em>no más.</em></p><p><strong><em>Cimarrona</em></strong>, negra, rebelde y en libertad. Así se decidió desde ese momento y para siempre, hasta el último de sus suspiros que la lleve a la madre África, de la que nunca debió salir…</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Divididos, confundidos, aplastados…]]></title><description><![CDATA[La decisión de sentarnos y dialogar entre nosotros para llegar a acuerdos tan elementales como vivir en paz, está más allá de la discusión que tienes en redes sociales con aquella persona que no te gusta...]]></description><link>https://teresaasprilla.com/divididos-confundidos-aplastados/</link><guid isPermaLink="false">5f71430ff882180555335955</guid><category><![CDATA[Colombia]]></category><category><![CDATA[Redes sociales]]></category><category><![CDATA[Social]]></category><category><![CDATA[Justicia]]></category><category><![CDATA[Luchas sociales]]></category><category><![CDATA[Mujer]]></category><dc:creator><![CDATA[Teresa Asprilla Soto]]></dc:creator><pubDate>Mon, 28 Sep 2020 02:08:18 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/09/hate_1280p.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/09/hate_1280p.jpg" alt="Divididos, confundidos, aplastados…"><p></p><!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><p>Ayer me vi “The social dilemma” en Netflix y más allá de recomendarles el documental, (muy necesario por lo demás para entender el impacto de las redes sociales e internet en nuestras vidas), quise traerles varias reflexiones que he venido rumiando desde hace varios días, cuando dejé de escribir…</p><p>El viernes, Juliana Giraldo, fue impactada por un tiro de fusil y muerta en un retén del ejército colombiano en  carreteras del Cauca. El video de su esposo pidiendo ayuda es desgarrador, al punto de sacar lágrimas y su petición de viralizarlo en redes, es el clamor de alguien que entiende el poder de internet para que su caso no pasara desapercibido.</p><p>Viendo la situación, y cuando empezaron a masificarse las noticias y los comentarios sobre el hecho, me puse a pensar porqué era tan difícil que como sociedad, nos pusiéramos de acuerdo en algo tan simple como no matarnos y tratar de vivir en paz.</p><p>El país y el mundo atraviesan una ola de polarización y odio deshumanizante de escalas sin precedentes, y la tecnología que usamos a diario parece ser aquella chispa que lo encendió todo.</p><p>Sobre Juliana he visto toda cantidad de comentarios, desde los incrédulos que dicen que la situación es un Fake, hasta todo aquel que se ha solidarizado con la víctima.</p><figure class="kg-card kg-image-card kg-card-hascaption"><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/09/Juliana.jpg" class="kg-image" alt="Divididos, confundidos, aplastados…"><figcaption>Su nombre era Juliana. No murió, la mataron. No era un travesti ni un hombre pretendiendo ser mujer. Ella ERA una MUJER.</figcaption></figure><p>La cuestión que quería escribir el día de hoy tiene que ver un poco más sobre cómo desde el poder, han logrado dividirnos hacia abajo.  No sé cómo esté la situación en el resto del mundo, pero en Colombia la gente empieza a amontonarse por <em>“bandos”</em> en redes sociales: si no eres de derecha, eres de izquierda. Si no eres oficialista del gobierno, eres guerrillero o terrorista. Si no eres bueno, eres malo. No hay más, no hay matices. Y como siempre, gente sufriendo y muriendo por su ideal de lograr paz en los territorios, por lograr mejores condiciones para todos, por luchar contra la corrupción que se lleva nuestras vidas de a poco, por ser escuchados y escuchadas desde las esferas de poder para llegar al acuerdo de ser libres, y de no derramar más sangre sobre este suelo que vomita cadáveres, muchos de ellos sin identificar.</p><p>Y tal vez, ustedes dirán, ¿Pero qué tiene que ver esto con el caso de Juliana, las redes sociales y lo demás de lo que hablas aquí? Pues la respuesta es muy simple… es que todo está conectado. Nuestras vidas, formas de ver el mundo, el pensamiento que hemos creado de las realidades sociales y los prejuicios que nos llenan de odio hacia los demás, están siendo controlados por lo que consumimos en internet y redes sociales.</p><p>Las búsquedas de información que hacemos y los resultados que obtenemos están mediados por la lógica del algoritmo que regulan los accesos a internet, y éste a su vez, está conectado con toda la data que le proporcionamos al teléfono y demás dispositivos desde donde nos conectamos: nuestra ubicación en tiempo real, fotografías en redes sociales, gustos e intereses. Es así como creamos un sesgo cognitivo sobre nuestra realidad en internet, creyendo que tenemos la razón y que somos dueños de la verdad única del mundo porque desde las corporaciones que dirigen esto, se nos crea toda una red de contactos, páginas de contenido y noticias (que muchas veces suelen ser falsas) que comparten intereses similares a los nuestros. Vivimos en una burbuja que nos resta en empatía y nos suma en violencia hacia los demás.</p><figure class="kg-card kg-image-card kg-card-hascaption"><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/09/Social-dilemma-feat..jpg" class="kg-image" alt="Divididos, confundidos, aplastados…"><figcaption>En The Social Dilemma, se exponen las causas más comunes sobre los problemas sociales derivados del uso indiscriminado de redes sociales y cómo esto afecta las relaciones interpersonales en el plano de lo individual hasta lo masivo.</figcaption></figure><p>La cuestión de fondo, es que este tipo de herramientas negativas de internet y redes sociales son utilizadas desde las esferas de poder  para, como en el caso nuestro; dividirnos hacia abajo de manera permanente, abriendo heridas del pasado, recriminando entre nosotros lo malo del país, creándonos más prejuicios hacia las diversidades basados en dogmas fundamentalistas, y en últimas, distrayéndonos de lo más importante: llegar a la voluntad colectiva que se requiere para ponernos de acuerdo en cosas tan básicas pero de suma importancia como el respeto por la vida y la dignidad humana de nuestros prójimos y prójimas…</p><p>Yo no me asusto, porque creo que la misma humanidad tiene en sus manos el poder de deshacer todo esto y encaminarse hacia la consecución de objetivos altruistas que nos permitan avanzar en la solidaridad y respeto entre los pueblos. Creo también que es el momento de potenciar todo lo positivo que estamos haciendo: educando en la diferencia, aprendiendo, creando espacios de diálogo y contenido propio que hagan contrapeso a las estructuras tradicionales que manejan el imperio de la información.</p><p>Creo también en el poder de la voluntad humana para hacer las cosas bien, para no dejarse envenenar por el odio, el miedo y la frustración. Es esta voluntad, la que nos refuerza los ánimos, la que nos conmina a encontrar soluciones y a ponerlas en marcha... si no es así, nos dirigimos al inevitable destino de matarnos entre nosotros.</p><p>En estos tiempos tan difíciles amar y vivir sin miedo y con valentía, son pequeños actos revolucionarios que al final le darán ventaja a quienes decidan usarlos como armas para combatir lo irrefrenable. Y serán también los parámetros que marcarán la diferencia entre quienes logren seguir evolucionando, yendo hacia adelante y quienes decidan quedarse atrás.</p><p>Es nuestra decisión. Todavía podemos sentarnos y hablar. Es posible…</p><p><strong>Pd:</strong> Sobre los muertos que ha habido en las últimas masacres y casos de abuso policial en Colombia, solo quiero dejar por sentado una reflexión final. En este país parece que la frase <strong>“Buenos muertos”</strong> ha echado raíces en el corazón de muchos. Cuando se leen los comentarios en las publicaciones de este tipo, no falta el que trata de vándalo, drogadicto, terrorista, guerrillero, maltratador, en fin, <strong><em>mala persona</em></strong> a quien muere de manera atroz, como si estos apelativos justificaran sus muertes. Y no, nada justifica que te degüellen como los cinco niños en Cali, o que te maten a patadas y a taser como Javier en Bogotá, o que den un disparo de fusil por ser una mujer trans como a Juliana en el Cauca, a quien además revictimizaron restándole su identidad y tratándola de travesti mal vestido. Revisen su odio, es este el que mancha más nuestra tierra de sangre. No podemos seguir así. <strong>¡NO MÁS!</strong></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Profunda Tiranía]]></title><description><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><p></p><p>Han pasado millares de nuevas lunas y lunas llenas, no cierran tus venas abiertas mi Latinoamérica. Ni en el viaje a otros mundos, el principito y zorro habrían batallado contra tanta maldad. Cómo quisiera el planeta tierra que fuera nuestra raza humana la que se extinguiera ya...</p><p>Siempre cargados con</p>]]></description><link>https://teresaasprilla.com/profunda-tirania/</link><guid isPermaLink="false">5f5b78aef882180555335917</guid><dc:creator><![CDATA[Gatta.Negra]]></dc:creator><pubDate>Sat, 12 Sep 2020 00:18:00 GMT</pubDate><media:content url="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/09/119066269_655941615329820_3651161540262329826_n.jpg" medium="image"/><content:encoded><![CDATA[<!--kg-card-begin: html--><div class="sharethis-inline-share-buttons"></div>
<br><!--kg-card-end: html--><img src="https://teresaasprilla.com/content/images/2020/09/119066269_655941615329820_3651161540262329826_n.jpg" alt="Profunda Tiranía"><p></p><p>Han pasado millares de nuevas lunas y lunas llenas, no cierran tus venas abiertas mi Latinoamérica. Ni en el viaje a otros mundos, el principito y zorro habrían batallado contra tanta maldad. Cómo quisiera el planeta tierra que fuera nuestra raza humana la que se extinguiera ya...</p><p>Siempre cargados con noticias de falsa información y aunque digan ser distintos nos estrujan con sus cochinos dedos más adentro del culo; produciendo, reproduciendo y vendiendo amarillismo.</p><p>La otra cara de la moneda jamás la has visto, si ya no le llamamos sal-ario sino "mínimo", en deudas se nos va lo que por su sucia agua corrió. Más la deuda que a la dichosa Patria tenemos siempre será mayor.</p><p>Cómo apagar la hoguera cuando nos cortan con hachas y en cantidades como a leña. Cuando exprimen nuestros pulmones, como a La Amazonía extraen... Para firmar tratados de libre comercio con sus asquerosos plumones.</p><p>Rápidamente este infierno se extiende, arde en llamas vivas y consigo se lleva a las más sencillas gentes. Estas batallas no ha sido libradas, al leer los libros de historia, la realidad parece espiral sin retorno en donde nos sazonan para mandarnos directo al fogón y a lo más fondo de la olla.</p><p>Mujeres violadas, infancias sesgadas, hombres de hogar a mano alzada a defender lo que la Policía con sus armas mata.</p><p>¿A donde llegó Dios y el Honor?</p><p>Aterrice los pies a Pachamama y váyase olvidando que son cosas del diablo, pues éste es un man de más calidad y le sostiene lealtad con pactos firmados. Mas los performances de sangre y muerte que a través del tiempo se replican, han sido escritas como la Biblia, con manos humanas malditas.</p><p>Este monstruo llamado Guerra, sin su permiso se lleva mucho más que su alma plena... Se lleva el respiro, los años y la dicha, dejandole infiernos, caos y llantos eternos.</p><p>Pobre de Ana sin su diario en tiempos gusanos. Maldita sea la cabaña del Tío Tom donde corría sangre color rojo por tener de negro azabache los sueños y el corazón.</p><p>Atados a que la mierda se repita.‌‌</p><p>Que profundo dueles, Tiranía.</p><p>~Gatta.Negra~‌‌</p><p>🐾</p><p>@la_gatta_negra</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>